María Gómez

Terapia para la depresión

Hay momentos en los que sentimos que algo ha cambiado, pero no siempre sabemos explicar exactamente qué nos ocurre. Podemos seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades y, al mismo tiempo, sentir que cada día cuesta más. Levantarse, trabajar, relacionarse con otras personas o realizar actividades que antes disfrutábamos puede requerir un esfuerzo enorme.

La depresión no siempre se presenta únicamente como tristeza. Puede aparecer como desconexión, vacío, agotamiento emocional, pérdida de interés, aislamiento, culpa o sensación de no poder con el día a día.

A veces incluso podemos pensar: «No tengo motivos para estar así». Sin embargo, el sufrimiento emocional no siempre tiene una causa evidente ni aparece después de un acontecimiento concreto.

La terapia psicológica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo, qué lugar ocupa este malestar en tu historia y qué necesitas para recuperar progresivamente tu bienestar.

Psicóloga para la depresión

Como psicóloga, acompaño a personas que atraviesan momentos de tristeza profunda, desmotivación, desconexión emocional o pérdida de sentido.

Entiendo la depresión teniendo en cuenta a la persona en su conjunto. No nos centramos únicamente en los síntomas, sino también en la historia personal, las relaciones, las experiencias vividas y las necesidades emocionales que pueden estar influyendo en el momento actual.

En ocasiones, detrás de un estado depresivo puede existir una acumulación de situaciones que han ido dejando poco espacio para uno mismo: exigencia, pérdidas, dificultades en las relaciones, cambios importantes, experiencias dolorosas o una forma de relacionarse consigo misma basada en la crítica y la exigencia.

También puede ocurrir que el malestar aparezca sin que puedas identificar claramente qué lo ha provocado. Por eso, comprender qué estaba ocurriendo en tu vida, qué necesidades estaban quedando desatendidas y cómo has aprendido a afrontar las dificultades puede ayudarnos a entender mejor lo que estás viviendo.

Causas de la depresión

La depresión no tiene una única causa. Puede aparecer a partir de diferentes circunstancias y, en muchas ocasiones, ser el resultado de varios factores que se han ido acumulando a lo largo del tiempo.

Algunas experiencias que pueden estar relacionadas con la aparición o el mantenimiento de un estado depresivo son:

  • Periodos prolongados de estrés o sobreexigencia.
  • Cambios importantes en la vida personal, familiar o laboral.
  • Pérdidas y procesos de duelo.
  • Rupturas o dificultades en las relaciones.
  • Soledad o sensación de desconexión de los demás.
  • Experiencias dolorosas o situaciones difíciles mantenidas en el tiempo.
  • Exigencia excesiva y dificultad para descansar o cuidar de uno mismo.
  • Sentimientos persistentes de culpa, fracaso o insuficiencia.
  • Dificultades para reconocer y atender las propias necesidades.
  • Etapas en las que la vida ha ido perdiendo significado o sentido.

En otras ocasiones, la persona no encuentra una explicación concreta para sentirse así. No necesitas localizar una causa única para que tu malestar sea válido ni para pedir ayuda.

Explorar cómo ha llegado a aparecer la situación actual puede permitir comprender mejor qué factores están influyendo y qué puede necesitar un cambio.

Cómo tratar la depresión

Trabajar la depresión en terapia no consiste simplemente en intentar recuperar la motivación o pensar de manera más positiva. Cuando existe un estado depresivo, incluso aquellas cosas que antes resultaban sencillas o agradables pueden sentirse como una obligación o requerir un esfuerzo desproporcionado.

Por eso, el proceso terapéutico puede comenzar por entender cómo está afectando la depresión a tu manera de vivir, relacionarte y estar contigo misma.

Podemos trabajar aspectos como:

  • Pérdida de interés y disfrute: comprender qué ha ocurrido con aquellas actividades, relaciones o experiencias que antes tenían un significado para ti y buscar progresivamente formas de recuperar espacios de conexión y bienestar.
  • Falta de motivación: diferenciar entre no tener ganas y estar realmente sin recursos para afrontar determinadas situaciones, evitando convertir la falta de energía en una nueva fuente de exigencia.
  • Culpa y autocrítica: revisar la forma en la que te estás valorando y aquellas exigencias que pueden estar aumentando el malestar.
  • Sensación de fracaso o insuficiencia: explorar las expectativas que tienes sobre ti misma y cómo influyen en tu autoestima.
  • Desconexión emocional: poder identificar y expresar lo que está ocurriendo cuando resulta difícil poner palabras a lo que sientes.
  • Aislamiento: comprender qué hay detrás de la necesidad de alejarte de los demás y cómo recuperar vínculos que puedan resultar significativos y seguros.
  • Pérdida de sentido: explorar qué aspectos de tu vida han dejado de tener significado y qué necesitas para volver a sentir que tu vida tiene dirección.
  • Cuidado personal y necesidades emocionales: aprender a reconocer aquello que necesitas y encontrar una manera de atenderlo sin que todo dependa de exigirte más.

El objetivo no es obligarte a estar bien ni recuperar rápidamente una versión anterior de ti. Se trata de ir recuperando poco a poco la conexión contigo, con tus necesidades, con las personas importantes para ti y con aquellas cosas que pueden dar sentido a tu vida.

¿Cómo es la primera sesión?

La primera sesión es un espacio para comprender qué estás viviendo y cómo está afectando a tu vida actualmente.

No necesitas llegar sabiendo explicar exactamente qué te ocurre ni tener un diagnóstico previo. Podemos partir precisamente de esa sensación de «no sé qué me pasa» y tratar de poner palabras a lo que estás experimentando.

A lo largo de la conversación iremos conociendo cómo ha evolucionado el malestar, qué cambios has notado en tu estado de ánimo, en tus relaciones, en tu manera de afrontar el día a día y en aquellas cosas que antes disfrutabas.

A partir de ahí, podremos ir dando sentido a lo que está ocurriendo y valorar conjuntamente qué aspectos sería importante trabajar en terapia.

Terapia para la depresión en Bilbao

Si sientes que llevas un tiempo funcionando en automático, que has perdido las ganas de hacer cosas o que el malestar está interfiriendo en tu vida cotidiana, podemos valorar juntos qué está ocurriendo.

La terapia para la depresión ofrece un espacio donde no tienes que demostrar que estás bien ni justificar lo que sientes. Podemos detenernos en aquello que está ocurriendo y tratar de comprenderlo desde tu historia y tus circunstancias actuales.

Mi consulta de psicología se encuentra en Bilbao, donde podemos realizar el proceso de manera presencial.

Chico joven sentado y cabizbajo

Terapia para la depresión online

La terapia para la depresión online permite realizar las sesiones mediante videollamada desde un espacio privado y tranquilo.

Puede facilitar la continuidad del proceso cuando existen dificultades para desplazarte, cambios en tu rutina o simplemente prefieres realizar las sesiones desde tu propio entorno.

La modalidad online permite trabajar los mismos objetivos terapéuticos, adaptando el proceso a las circunstancias y necesidades de cada persona.

Preguntas frecuentes sobre la terapia para la depresión

¿Cómo saber si lo que siento puede ser una depresión?

No es necesario identificarte con todos los síntomas ni tener un diagnóstico previo para pedir ayuda.

Si llevas un tiempo sintiendo que te cuesta disfrutar, relacionarte, descansar, concentrarte o afrontar las actividades cotidianas, puede ser recomendable consultar con una profesional para valorar qué está ocurriendo.

En ocasiones, la depresión se manifiesta de una manera menos evidente, por ejemplo, a través de agotamiento, irritabilidad, desconexión emocional o pérdida de interés por cosas que antes disfrutabas.

Sí. El sufrimiento emocional no siempre coincide con las circunstancias externas.

Puedes tener trabajo, relaciones, familia o proyectos y, aun así, sentir vacío, desconexión o falta de sentido. También puedes seguir cumpliendo con tus responsabilidades mientras internamente sientes que cada vez te cuesta más.

Lo importante no es determinar si tienes «motivos suficientes» para sentirte mal, sino comprender tu experiencia y qué puede estar necesitando atención.

No. En algunas ocasiones existe un acontecimiento claramente relacionado con el inicio del malestar y, en otras, la persona no identifica un desencadenante concreto.

También puede aparecer después de un periodo prolongado de exigencia, estrés o acumulación de diferentes circunstancias que han ido afectando al bienestar emocional.

La terapia puede ayudar a explorar qué estaba ocurriendo antes de que apareciera el malestar y qué factores pueden estar influyendo actualmente.

Nuestros vínculos pueden influir de diferentes maneras en nuestro bienestar emocional.

Las dificultades relacionales, el aislamiento, la sensación de no sentirse comprendido o determinadas experiencias de pérdida pueden contribuir al malestar. Al mismo tiempo, cuando nos encontramos en un estado depresivo, podemos alejarnos de las personas que nos rodean, lo que puede aumentar todavía más la sensación de soledad.

Desde una perspectiva relacional podemos explorar qué lugar ocupan tus vínculos en tu experiencia actual, cómo estás viviendo tus relaciones y qué necesitas de ellas.

La intervención depende de cada situación y de las necesidades de cada persona.

La psicoterapia puede formar parte del tratamiento de la depresión y, en determinados casos, puede ser recomendable realizar también una valoración médica o psiquiátrica.

Cuando es necesario, el trabajo psicológico puede complementarse y coordinarse con otros profesionales para ofrecer una atención adecuada.

No existe una duración única para una terapia de depresión.

La evolución dependerá de diferentes factores, como las características del malestar, el tiempo que lleva presente, las circunstancias personales y los objetivos que se planteen en terapia.

El proceso se irá revisando conjuntamente para valorar los cambios y adaptar el acompañamiento a las necesidades que vayan apareciendo.