María Gómez

Terapia para el duelo

El duelo aparece cuando perdemos algo que tenía un significado importante para nuestra vida. Puede surgir después del fallecimiento de una persona, pero también ante una ruptura de pareja, una separación, la pérdida de una relación, un cambio vital importante o la pérdida de un proyecto que esperábamos construir.

Cuando perdemos algo significativo, no perdemos únicamente una persona o una situación. También pueden cambiar nuestras rutinas, nuestros planes, nuestra identidad y la forma en la que imaginábamos nuestro futuro.

Por eso, el duelo puede sentirse como tristeza, vacío, nostalgia, rabia, culpa, confusión o sensación de desorientación.

No existe una manera correcta de vivir un duelo ni un tiempo exacto en el que debería terminar.

Psicóloga para terapia de duelo

Como psicóloga, acompaño procesos de duelo entendiendo que cada pérdida es diferente y que no existe una única manera de vivirla. El duelo puede aparecer tras la muerte de una persona, pero también ante otros cambios o pérdidas significativas que pueden transformar nuestra vida.

Desde la Psicoterapia Relacional Integrativa, podemos explorar no solamente aquello que se ha perdido, sino también qué significado tenía esa persona, vínculo o situación en tu vida, qué necesidades emocionales estaban relacionadas con esa experiencia y cómo está afectando la pérdida a tu manera de relacionarte contigo y con los demás.

En terapia podemos dar espacio a las emociones que aparecen durante el proceso, comprender lo que esta pérdida está movilizando en ti y encontrar recursos que te permitan integrar progresivamente lo ocurrido y adaptarte a una realidad que ha cambiado, respetando tu propio ritmo.

¿Qué tipos de duelo se pueden trabajar en terapia?

El duelo puede aparecer ante diferentes tipos de pérdidas. Aunque el fallecimiento de un ser querido es una de las experiencias que más asociamos al duelo, no es la única situación que puede generar un proceso de pérdida.

En terapia podemos trabajar, entre otros:

  • Duelo por el fallecimiento de una persona importante, cuando la ausencia modifica profundamente nuestra vida cotidiana y nuestros vínculos.
  • Duelo por la pérdida de una mascota, cuando la muerte de un animal con el que existía un vínculo significativo supone una ausencia importante y cambia nuestra vida cotidiana.
  • Duelo por una ruptura de pareja o separación, cuando termina una relación significativa y cambian los proyectos, las rutinas y la forma de imaginar el futuro.
  • Duelo por la pérdida de una relación o vínculo importante, incluso cuando no existe un fallecimiento.
  • Duelo ante cambios vitales importantes, como una mudanza, un cambio de etapa o determinadas circunstancias que implican dejar atrás una forma de vida.
  • Duelo por la pérdida de proyectos o expectativas, cuando aquello que esperábamos construir ya no puede desarrollarse como habíamos imaginado.
  • Duelo por migración o por vivir lejos del lugar de origen, cuando trasladarse a otra ciudad o país implica dejar atrás personas, lugares, rutinas, costumbres o una forma de vida significativa. 
  • Duelo por cambios en la identidad o en el papel que desempeñábamos, cuando una circunstancia vital modifica la imagen que teníamos de nosotros mismos.

Cada pérdida tiene un significado diferente. Por eso, más que clasificar el duelo, es importante comprender qué se ha perdido, qué representaba para ti y cómo está afectando a tu vida actual.

¿Cómo puede ayudarte la terapia de duelo?

Cada proceso de duelo necesita su propio espacio.

En terapia podemos trabajar:

  • La tristeza y el vacío asociados a la pérdida.
  • La nostalgia y los recuerdos.
  • La rabia o la sensación de injusticia.
  • Los sentimientos de culpa.
  • La dificultad para aceptar lo ocurrido.
  • Los cambios en la vida cotidiana.
  • La pérdida de proyectos o expectativas.
  • La sensación de soledad.
  • Los cambios en la identidad después de la pérdida.
  • La adaptación a una nueva etapa vital.

El duelo no es un proceso lineal. Puede haber momentos en los que parezca que estás avanzando y otros en los que determinadas fechas, recuerdos o situaciones vuelvan a despertar emociones intensas.

¿El duelo consiste en olvidar?

No. Elaborar un duelo no significa olvidar.

Una persona, una relación o una etapa pueden seguir teniendo un lugar importante en nuestra historia mientras aprendemos a relacionarnos de otra manera con esa ausencia.

El objetivo de la terapia no es borrar el vínculo con aquello que hemos perdido, sino ayudarte a encontrar una forma de continuar tu vida integrando esa experiencia.

Terapia de duelo en Bilbao

Si estás atravesando una pérdida y sientes que necesitas un espacio para poder comprender y expresar lo que estás viviendo, podemos abordarlo a través de la terapia de duelo en Bilbao, respetando tu momento y la forma en la que estás viviendo este proceso.

No es necesario que sepas exactamente qué necesitas. A veces, simplemente poder poner palabras a lo ocurrido y encontrar un espacio donde la experiencia pueda ser escuchada ya constituye una parte importante del proceso.

Mujer triste en una habitación por un duelo
Primer plano de hombre llorando por un duelo

Terapia para el duelo online

La terapia para el duelo online permite realizar el acompañamiento mediante videollamada desde un espacio privado.

Puede ser especialmente útil cuando una pérdida ha provocado cambios en tu rutina, desplazamientos o circunstancias que dificultan acudir presencialmente a consulta.

Preguntas frecuentes sobre el duelo

¿Cuánto dura un duelo?

No existe un tiempo universal para elaborar una pérdida. En algunos libros y estudios sobre duelo se hace referencia a periodos de aproximadamente seis meses a un año como un momento especialmente significativo del proceso, pero esto no significa que el duelo tenga que terminar en ese periodo ni que todas las personas lo vivan de la misma manera.

El primer año puede resultar especialmente difícil porque implica afrontar por primera vez determinadas situaciones sin aquello o aquella persona que hemos perdido: el primer cumpleaños, las primeras Navidades, celebraciones, aniversarios o momentos importantes. Estas fechas pueden despertar emociones que quizá habían disminuido durante otros momentos del proceso.

La duración del duelo depende de muchos factores: la relación que existía, el significado de lo perdido, las circunstancias de la pérdida, el apoyo disponible y la historia personal.

Además, el duelo no evoluciona siempre de manera progresiva. Puede haber momentos en los que sintamos que estamos avanzando y otros en los que una fecha, un recuerdo, una canción o una situación concreta vuelva a despertar tristeza, nostalgia o dolor.

Elaborar una pérdida no significa olvidar ni dejar de sentir. Significa ir encontrando, poco a poco, una nueva manera de vivir con aquello que ha cambiado.

Uno de los modelos más conocidos sobre el duelo es el de Elisabeth Kübler-Ross, que planteó cinco etapas: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Sin embargo, actualmente es importante entender estas etapas como una referencia para comprender algunas de las reacciones que pueden aparecer ante una pérdida, y no como un recorrido que todas las personas deban seguir.

El duelo no tiene un orden establecido ni una duración determinada. Algunas personas pueden experimentar determinadas emociones con mucha intensidad, mientras que otras pueden no identificarse con ellas. También es posible que una emoción reaparezca después de un periodo de mayor estabilidad, especialmente ante fechas señaladas, recuerdos o situaciones que conectan con la pérdida.

Por eso, más que intentar identificar en qué fase del duelo te encuentras, puede ser más útil comprender qué estás viviendo en este momento y qué necesitas para afrontar la pérdida. Elaborar un duelo implica ir encontrando una manera de integrar lo ocurrido y continuar construyendo una vida en la que esa pérdida pueda tener un lugar.

Puede ser recomendable buscar ayuda cuando sientes que el sufrimiento es demasiado intenso, cuando no consigues recuperar progresivamente tu vida cotidiana o cuando la pérdida está generando dificultades importantes en tus relaciones o bienestar.

También puedes acudir porque necesitas un espacio profesional donde elaborar lo ocurrido.

Sí. La rabia puede formar parte de la experiencia de pérdida. Puede dirigirse hacia otras personas, hacia las circunstancias, hacia uno mismo o incluso hacia la persona que ya no está.

Comprender esta emoción puede ayudar a darle un lugar sin juzgarla.

Sí. El bienestar y la tristeza no son incompatibles.

Puedes volver a disfrutar de determinadas cosas y, al mismo tiempo, continuar sintiendo tristeza cuando aparecen recuerdos o fechas significativas. Elaborar una pérdida no significa dejar de sentir.

El duelo es una respuesta natural ante una pérdida y puede implicar momentos de tristeza, nostalgia, rabia, culpa, vacío o dificultad para adaptarse a una nueva realidad. Estas emociones pueden aparecer con diferente intensidad y no siguen necesariamente un orden ni una duración determinada.

Hablamos de un duelo que puede requerir una valoración profesional cuando el sufrimiento se mantiene de forma muy intensa y persistente, cuando la persona encuentra grandes dificultades para adaptarse a la pérdida o cuando el malestar interfiere de manera significativa en su vida cotidiana, sus relaciones o su capacidad para funcionar.

También puede ser recomendable consultar cuando existe una sensación persistente de que la vida ha quedado detenida, una dificultad muy intensa para aceptar la pérdida, aislamiento, sentimientos de culpa que resultan difíciles de manejar o una preocupación constante por aquello que se ha perdido.

No se trata únicamente de cuánto tiempo ha pasado desde la pérdida, sino de cómo está evolucionando el proceso y qué impacto está teniendo en la vida de la persona.

La terapia puede ofrecer un espacio para comprender qué está ocurriendo, acompañar el proceso de adaptación y trabajar aquellos aspectos que están dificultando la elaboración del duelo.